Crónica

¿Por qué elegir a Guillier es pragmático y haber elegido a Lagos era lo políticamente correcto?

Por: Arturo Barrios, Profesor de Historia y Geografía. Dirigente nacional del Partido Socialista de Chile.


Poder y Liderazgo.- 

A propósito de la decisión que el pleno del comité central del partido socialista ha tomado la semana pasada, se ha abierto una serie de reflexiones y discusiones, artículos y opiniones desde los analistas políticos, los históricos militantes del partido, de representantes de otras colectividades de la Nueva Mayoría y también de la derecha.Este hecho ha abierto diferentes flancos de análisis.

Por un lado, un duro enjuiciamiento a los motivos que llevan a los recién elegidos representantes del máximo órgano del partido, a decidir un precandidato por sobre otro. Se les acusa de excesivo pragmatismo, falta de ideología, estar con la calculadora en la mano, todas ellas  observaciones peyorativas que no van al fondo de la decisión.  ¿Por qué elegir a Alejandro Guillier es pragmático y haber elegido a Ricardo Lagos era lo políticamente correcto? Lo cierto es que, en todas las decisiones, sean en política o de otros ámbitos, se valoran las ventajas y desventajas, costos y beneficios. Sin duda, también toda decisión involucra un componente emocional y subjetivo. Con todo, el ejercicio que realizó el comité central el pasado fin de semana, se trató de una discusión fraterna abierta, entre los legítimos representantes del partido y que como resultado tiene una opción política, que marca el camino a seguir en mira a las elecciones presidenciales de noviembre.

Así es,  el objetivo del Partido Socialista en este periodo es lograr un triunfo en Noviembre para continuar con la agenda de transformaciones propuestas por la presidenta Bachelet. Así lo señalaba el Pleno del 29 de Agosto del 2015…“El Partidos Socialista  de Chile reitera su más pleno y decidido apoyo al Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet y su plan de reformas, en él  radican los anhelos y esperanzas de mayor justicia e igualdad para nuestra nación. Entendemos, que la mayoría política lograda en la última elección Presidencial ha sido el fruto de dicho programa, en el que los ciudadanos dieron una señal inequívoca al mostrarse mayoritariamente a favor de construir un Chile más humano, más justo e igualitario”, si otros desean o  adhieren a un camino distinto,  que lo digan, pero que no cubran su argumentación.

“Más bien se trata de avanzar en el camino de transformaciones sociales, que permitan alcanzar mayores grados de equidad en la sociedad chilena del 2017. Esto no sería posible sin haber transitado por dos décadas de gobierno de la Concertación”.

 

 

Sin duda, no es la primera vez que el Ps debe decidir apoyar a una figura que no es de las filas del partido. Sólo en el periodo de la post dictadura, los socialistas apoyamos a tres candidaturas de militantes de nuestros aliados, la democracia cristiana, constituyéndose así un decidido e inquebrantable apoyo a  Patricio Aylwin (1989) y a  Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1993 y 2009). En todos los casos, teniendo presente la centralidad de la unidad de la centro- izquierda por sobre los intereses de cada uno de los partidos. Esta elección nos presenta nuevamente desafíos, en que gestos de unidad y claridad en los objetivos políticos son la mejor respuesta a la responsabilidad que como dirigentes políticos, la ciudadanía nos demanda con transparencia e información.

Una segunda derivada en la discusión, refiere a una suerte de desconocimiento o negación a la obra de la concertación y el camino de la transición a la democracia, proceso que está tan fielmente representado por la figura del ex – presidente Lagos. Muy por el contrario, más bien se trata de avanzar en el camino de transformaciones sociales, que permitan alcanzar mayores grados de equidad en la sociedad chilena del 2017. Esto no sería posible sin haber transitado por dos décadas de gobierno de la Concertación.

Hoy la ciudadanía demanda derechos sociales y económicos que hace 25 años no eran pensados. Lo cierto es que ya no es posible generar una reforma a la constitución de la dictadura, se hace necesaria la discusión de una nueva constitución. Ello porque los niveles de mayor democracia alcanzados en este proceso de transición, hace necesario un nuevo marco político.  Del mismo modo, ya no es posible pensar en instrumentos que faciliten el acceso a la educación, es consenso social y político, que la sociedad chilena requiere de un nuevo sistema de educación pública que garantice calidad y acceso igualitario, para avanzar en un modelo de desarrollo más inclusivo.

Ya en el programa de la presidenta Bachelet se recoge el hecho de que la sociedad chilena ha cambiado, y ha cambiado producto en gran parte por el proceso de transición que se lideró desde la década del 90 hasta hoy. Por lo tanto, no hay tal cierre abrupto con el ciclo político sino más bien la propuesta de continuar con la agenda de transformación inaugurado con este segundo gobierno de Bachelet, lo que sin duda requiere de la concurrencia de las fuerzas políticas históricas de la centro izquierda de nuestro país.

Así entonces,  el debate es hacernos cargo del futuro con todas las variables y desafíos  que aquello supone, observar y aquilatar los cambios de nuestra sociedad, para poder seguir liderando las transformaciones necesarias y  lograr un Chile menos asimétrico , con mayor igualdad y justicia social.

 

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